Recorrer Baja California por la TranspeninsularEsta península, al noroeste de México, tiene innumerables atractivos
Tijuana, las misiones, pinturas rupestres, oasis, cactos, fauna extraordinaria, La Paz... En Baja California encontrará todo. Y cuando la descubra, jamás la olvidará
La Baja California mexicana es la parte sur de ese enorme y salvaje territorio que empieza al otro lado de la frontera como hogar de la industria de Hollywood, el muelle de San Francisco y el "governator", y termina como una estrecha porción de paraíso lamida por las aguas turquesa del Mar de Cortés, al este, y por el azul profundo del océano Pacífico al oeste. Recorrerla por la carretera Transpeninsular (o carretera federal número 1), que la cruza entera, es una experiencia inolvidable. Se puede hacer principalmente de dos formas: en bicicleta o en automóvil. Se puede comenzar llegando en autobús a Tijuana desde la Ciudad de México, luego de un viaje de cuarenta horas en el que el paisaje ante los ojos del viajero va cambiando del concreto al verdor y de ahí a la vegetación desértica que cubre parte de Sinaloa y Sonora. Desde esa ciudad, la más al norte del país, se puede iniciar en auto el recorrido de norte a sur. Para empezar el viajeEste viaje, como muchos otros, comienza con un libro: Baja California, tierra incógnita, de Fernando Jordán, un periodista mexicano nacido en la Ciudad de México quien se enamoró de esa península al norte del país. Como él dice, Baja California es casi una isla: está rodeada por un mar y un océano. Y en el norte, su única conexión con tierra firme es el desierto que hace frontera con Estados Unidos. (Ésa frontera tiene quizá una de las ciudades de tránsito más conflictivas del mundo: Tijuana). La “Baja”, como la llaman los locales, alberga muchos diferentes climas, del desierto a las hermosas playas, del oasis a la montaña, y en invierno, cuando se viaja de norte a sur por la carretera Transpeninsular, los cortos días se van transformando en mañanas casi tropicales. Rastros del pasado: pinturas rupestres y las misionesAquí se pueden encontrar huellas humanas maravillosas: las misiones, construcciones del siglo XVII o posteriores, rodeadas por una naturaleza deslumbrante. Fueron fundadas en su mayoría por monjes jesuitas y dominicos, y comparten la parte de arquitectura antigua con las famosas pinturas rupestres hechas por grupos indígenas nómadas. Flora y faunaLa fauna es asombrosa: ballenas grises que migran desde Alaska para dar a luz a sus bebés, amistosos leones marinos, delfines que saltan junto a las embarcaciones, enormes grupos de aves que habitan de manera exclusiva islas protegidas, una especie parecida al ciervo con rayas como de cebra estampadas en su cuello… Y las plantas son capaces también de sorprender a cualquiera: cirios (una planta con forma de zanahoria invertida, de madera blanca y hojas verdes), los sahuaros (enormes cactos guardianes desérticos), choyas (bolas verdes espinosas), brillantes flores del desierto, árboles de hojas doradas… Sin duda, Baja California es, como Fernando Jordán la llamó, un lugar incógnito, donde aún se puede sentir palpitar el lado más salvaje y hermoso de la naturaleza, sobre todo antes de llegar a Los Cabos y La Paz, las dos joyas turísticas que se encuentran en el extremo sur de la península. Así que ya lo sabe: la Baja bien vale un largo viaje, si es posible, tan largo como la carretera Transpeninsular que la cruza desde Tijuana hasta Cabo San Lucas.
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